UNA IMAGEN Y 242 PALABRAS

Los ojos que ven |
Para las fiestas de las ciudades, que duran muchos días, no es necesario vestirse de domingo, ni estrenar el vestido, ni volver a poner los zapatos de charol de la primera comunión, ni ir a la misa de 12 (hay muchas misas), ni bailar con tu madre en el prado para que vean los mozos que llegaste, ni montar en los coches de choque demostrando cómo golpeas a las mozas que sonríen con malicia... Las fiestas de las ciudades son otra cosa. Los gigantes y cabezudos van de acá para allá guiados por unos ojos escondidos, a los cohetes les llaman fuegos artificiales y los tiran todos juntos una noche, las niñas no van al baile con su madre y corren solas y felices de unos puestos a otros, los caballitos son enormes y variados, los coches de choque ya no son la estrella pero siguen teniendo la música más alta que nadie para atraer a aquellos que hace muchos años fue el único conservatorio que conocieron, los feriantes sin tiempo insisten con su muñeca chochona y el premio seguro, la noria sirve para gritar y como fondo de todas las fotografías, las tascas te venden bocadillos recién calentados, no hay partido de solteros contra casados, el teatro no tiene escenario, los niños ríen, el equipo de gobierno presume de su imaginación, la oposición le acusa de falta de ella... Todo es nuevo y todo es viejo, como los gigantes y cabezudos. |
![]() Mauricio Peña |
![]() Fulgencio Fernández |
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